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DESCRIPCIÓN:
La
hipertermia o pirexia maligna es una complicación rara,
pero potencialmente mortal de la anestesia. Se
caracteriza por una elevación rápida de la temperatura,
rigidez muscular progresiva, taquicardia y acidosis. Los
desencadenantes habituales de la hipertermia maligna son
los anestésicos volátiles. El suxametonio y la
succinilcolina también han sido implicados, pero la
probabilidad de hipertermia maligna es más probable si
se administran después de un anestésico volátil. Hay que
evitar los anestésicos volátiles y los relajantes
musculares despolarizantes en pacientes con un alto
riesgo de hipertermia maligna.
La
hipertermia o pirexia maligna fue identificada por
Denborough y Lovell, en 1960, en un paciente, con
antecedentes familiares, que falleció tras una anestesia
general. Como sabemos, la palabra "Hipertermia" tiene su
origen en las raíces griegas "hyper" (exceso) y "therme"
(calor), sin embargo, como veremos a continuación, no es
ese "exceso de calor" el mayor de los problemas de los
enfermos que padecen esta alteración y hasta la
introducción del dantroleno, en 1980, ocasionaba una
mortalidad del 70-80% (paro cardíaco, daño encefálico,
coagulopatías con hemorragias o fallo multiorgánico).
Es una
enfermedad hereditaria de rasgo autosómico dominante
desencadenada por la administración de anestésicos
generales volátiles (enflurano, isoflurano, halotano,
sevoflurano, desflurano, etc.) y/o relajantes musculares
despolarizantes tipo suxametonio o succinilcolina.
Cuando acontece, tiene lugar un hipermetabolismo
desencadenado por una alteración aguda del equilibrio
del calcio en el retículo sarcoplásmico de la célula
muscular, lo que explica la rigidez muscular y
eventualmente el aumento de temperatura corporal que
puede alcanzar valores superiores a los 43º centígrados.
La
hipertermia maligna es una enfermedad heterogenética, es
decir muchas familias con predisposición a la
hipertermia maligna muestran una mutación en el
cromosoma 19 donde se localizada el gen que codifica el
receptor para rianodina (alcaloide
con propiedades insecticidas que permitió caracterizar
unos canales intracelulares para el calcio situados en
el retículo sarcoplásmico), sin embargo, otras familias
con predisposición a la pirexia maligna no muestran
ningún defecto de dicho receptor. Se conocen otros genes
que están implicados en la hipertermia maligna. La
hipertermia maligna debida a mutaciones en el receptor
de rianodina se denomina Hipertermia Maligna 1 (MHS1).
Otras variantes de la hipertermia son: MHS2 con
mutaciones en el cromosoma 17q,
MHS3 con
mutaciones en el cromosoma 7q, MHS4 con mutaciones en el
cromosoma 3q, MHS6 con mutaciones en el cromosoma 5p
y MHS5 es
producida por mutaciones en el gen CACNA1S situado en
1q32.
Muchos
pacientes pueden desconocer, por tanto, su
susceptibilidad; de la misma manera, no todos los
portadores de este trastorno genético desarrollan un
episodio de Hipertermia Maligna con cada exposición a
los anestésicos generales.
Su
incidencia es de entre 1:5.000 y 1:65.000 actos
anestésicos. La incidencia media en niños es algo más
alta (1:15.000). La mayor incidencia de casos es
observada en jóvenes varones. Se ha encontrado también
que la frecuencia más alta tiene lugar durante la
cirugía de malformaciones músculoesqueléticas como el
estrabismo, la hernia, la escoliosis, cirugía plástica,
criptorquidia y cirugía dental. Las formas más graves se
han descrito en casos de cirugía traumatológica de
urgencia.
ETIOPATOLOGÍA:
Una
mutación en el receptor de rianodina alteraría la
funcionalidad normal de la bomba de calcio situada en
las paredes del retículo sarcoplásmico, con lo que la
relajación muscular no tiene lugar. Las concentraciones
elevadas de calcio producen una estimulación de todos
los procesos calcio-dependientes del músculo
esquelético, ocasionando la acidosis metabólica. El
hipermetabolismo produce, además, varios signos clínicos
como hipertonía, arritmias, taquicardia e hipertermia.
Los signos de laboratorio son hiperkaliemia, elevación
de la creatinfosfokinasa y mioglobinuria debidos todos ellos
a lesiones de las membranas plasmáticas de las células
musculares.
Los
anestésicos volátiles y los relajantes musculares
despolarizantes como la succinilcolina ocasionan un
aumento de la concentración de calcio mioplasmático.
Este aumento de calcio induce la activación de los
filamentos de actina y de miosina y explica la rigidez
muscular en el espasmo del masetero que es uno de los
primeros signos de la hiperpirexia maligna.
CLÍNICA:
La
primera manifestación de una hipertermia maligna suele
ser el espasmo del masetero. Seguidamente aparecen
acidosis metabólica, aumento de la creatinfosfokinasa,
hipercapnia, arritmias y taquicardia. En este estadio,
el diagnóstico diferencial incluyen la tirotoxicosis, el
feocromocitoma, la porfiria, la hipovolemia y la
hipoxia. Finalmente aparecen arritmias complejas,
hipertermia y cianosis.
Uno de
los síntoma típicos de la hipertermia maligna es la
rigidez muscular, que aparece en el 75% de los
casos, y es consecuencia de la contracción muscular
mantenida, a pesar del uso de relajantes musculares no
despolarizantes. El inicio de la hipertermia es
variable, siendo a veces tardío. Se pueden alcanzar
temperaturas de hasta 40-43º. Como signos de esta
hiperpirexia aparece la sudoración para iniciar la
pérdida de calor, así como un exantema a nivel de
cráneo, cuello y tórax superior. Ocasionalmente puede
desarrollarse una insuficiencia renal por hipoperfusión renal y lesión tubular
debida a la hipermioglobinuria.
DIAGNÓSTICO:
El
diagnóstico se ha de hacer no sólo sobre el paciente
susceptible, sino también sobre los familiares. Aunque
se han propuesto varias pruebas, la más fiable es el
test de contracción con halotano/cafeína que se lleva a
cabo con una pequeña porción de músculo estriado. Para
llevar a cabo esta prueba, se toman 2 g de tejido
muscular, usualmente mediante una incisión del muslo
después de la administración de un anestésico local o
epidural que no induzca la hipertermia maligna. Después,
se registran electrónicamente la velocidad y la fuerza
con la que contraen las fibras musculares en presencia
de cafeína sola o con halotano. Los músculos de los
sujetos con predisposición a la hipertermia maligna son
más sensibles y se contraen con más fuerza que los
músculos normales. Como alternativa se ha propuesto el
test de la contracción muscular inducida por rianodina,
pero la prueba también requiere una biopsia y es tan
laboriosa y costosa como el de la contracción por
halotano/cafeína.
La
determinación de la creatinfosfokinasa plasmática es útil
para el cribado de familias con predisposición a la
hipertermia maligna pero no es aplicable a la población
en general.
TRATAMIENTO DE LA FASE AGUDA:
El
tratamiento de una crisis de hipertermia maligna
consiste en una serie de medidas encaminadas a
discontinuar el proceder anestésico, combatir la
hipoxemia y la acidosis, controlar la temperatura
corporal y contrarrestar las posibles complicaciones.
Por lo tanto, si se sospecha una hipertermia maligna es
necesario:
1. Interrumpir inmediatamente la anestesia manteniendo la
profundidad de la misma si fuera necesario con opioides, benzodiacepinas, barbitúricos o propofol.
2. Hiperventilar al paciente con O2 al 100%.
3. Monitorizar inmediatamente y a los 30 minutos, 4 horas, 12 horas
y 24 horas: gases hemáticos, electrolitos, creatinfosfokinasa, mioglobina y lactato
(sangre arterial).
4. Administrar dantroleno de 1 a 2,5 mg/Kg. intravenosos; dosis que deberán repetirse cada 5 ó 10 minutos hasta una dosis total
de 10 mg/Kg., aunque puede administrarse más sí persisten los
síntomas.
Actúa sobre las células del músculo esquelético
impidiendo la salida de calcio del retículo
sarcoplasmático y deteniendo, con ello, el proceso
contráctil.
5. Administrar bicarbonato sódico intravenoso de 2 a 4 mEq/Kg.;
incluso dosis mayores sí así lo sugiere el pH arterial y la Pa CO2.
6. Controlar la temperatura corporal mediante varias formas de
enfriamiento activo.
7. Mantener
la diuresis con manitol 25 g. intravenosos, furosemida 20 mg.
intravenosos y un aporte
de líquidos intravenosos abundante.
8. Mantener
una cuidadosa monitorización del paciente y continuar el tratamiento
hasta que esté estable y posteriormente hasta que desaparezca el
riesgo de nuevos episodios.
MANEJO DEL PACIENTE CONOCIDO o SOSPECHOSO:
Preparación
preoperatoria:
1. Máquina de
anestesia:
- Remueva los
vaporizadores, sí es posible. De otra manera drene y
desconecte o fíjelo en "cerrado".
- Abra un flujo de 10
litros/minuto de oxígeno a través del circuito por lo
menos durante 20 minutos. Sí la manguera de gas fresco
se reemplaza con 10 minutos es suficiente. Durante este
tiempo un balón de anestesia se debe colocar en la Y del
sistema circular y se instala el ventilador para que lo
infle.
- Use un circuito nuevo o
desechable.
2. Extraer una
creatinfosfokinasa preoperatoria y proveerse de una
manta térmica.
3. Profilaxis con
Dantroleno: la profilaxis debe considerarse en base
a las necesidades individuales de cada paciente ya que
no es recomendable para la mayoría de ellos. Cuando se
decida su administración, la dosis preventiva será de
2,5 mg/Kg. intravenosos que se administrarán 30 minutos
antes de la anestesia (recordar que cada frasco de
Dantroleno contiene 20 mg de dicho producto y 3 gramos
de Manitol. NOTA: El Dantroleno puede empeorar la
debilidad muscular en los pacientes con enfermedades
musculares y debe ser usado con precaución).
Consideraciones
intraoperatorias:
1. Técnicas de
elección: raquídea, epidural, regional o local, sí
es posible.
2. Anestésicos:
2.1. Seguros:
- Anestesia local: ningún
anestésico local inicia la hipertermia maligna, así que
cualquier tipo de anestesia regional es segura para los
susceptibles.
- Anestesia general:
benzodiacepinas, opioides, barbitúricos, propofol,
ketamina, óxido nitroso y etomidato. Se puede usar
rocuronio, vecuronio, pancuronio, atracurio, pipecuronio,
mivacurio, doxacurio o curare, para la relajación
muscular. Para la reversión se puede usar neostigmina y
atropina sin problemas.
2.2. Inseguros -
Iniciadores de la Hipertermia Maligna: Halotano,
Enflurano, Isoflurano, éter, Desflurano, Metoxiflurano,
Ciclopropano, Sevoflurano, succinilcolina y suxametonio.
3. Monitorización:
presión arterial y PVC (invasivas sí están indicadas por
la naturaleza de la cirugía y/o las características
clínicas del paciente), temperatura central, ECG,
oximetría de pulso, capnografía o capnometría, volúmenes
y frecuencia respiratorios.
DANTROLENO SÓDICO:
Indicaciones:
espasticidad
crónica grave de la musculatura voluntaria;
hipertermia maligna.
Precauciones:
alteraciones
de la función cardiaca y respiratoria;
evaluar la función hepática antes del
tratamiento y de forma periódica después; el
efecto terapéutico tarda algunas semanas en
aparecer, pero si el tratamiento resulta
ineficaz se suspenderá a las 4-6 semanas;
evitar si la espasticidad resulta útil, por
ejemplo, para la locomoción.
Interacciones:
Miorrelajantes. La somnolencia puede
modificar la capacidad de llevar a cabo
tareas que exijan pericia (p. ej.,
conducción de vehículos); potencia los
efectos del alcohol.
Contraindicaciones:
insuficiencia
hepática (puede causar lesión hepática
grave); espasmo muscular agudo; embarazo;
lactancia.
Efectos
adversos:
somnolencia pasajera, mareos, debilidad,
malestar general, fatiga, diarrea (suspender
si es grave; suspender el tratamiento si se
observa una recidiva al reanudarlo),
anorexia, náuseas, cefalea, erupción; más
raramente estreñimiento, disfagia,
alteraciones del habla y visuales,
confusión, nerviosismo, insomnio, depresión,
crisis convulsivas, escalofríos, fiebre,
polaquiuria; rara vez, taquicardia, valores
erráticos de la presión arterial, disnea,
hematuria, posible cristaluria,
incontinencia o retención urinaria, derrame
pleural, pericarditis, hepatotoxicidad
relacionada con la dosis (a veces mortal),
sobre todo en mujeres mayores de 30 años, y
en particular si toman estrógenos.
REFERENCIAS:
1. Comité de Hipertermia
Maligna de la Sociedad Colombiana de Anestesiología y
Reanimación.
2. MEDCICLOPEDIA.
3. Guía de Prescripción
Terapéutica |